La relación que tiene una derrota con ser un perdedor

Te lo resumo. Ninguna. Las derrotas forman parte de la vida. Son desagradables pero son necesarias. Si no asumes nunca ningún riesgo será peor.

Ayer fue un día duro para mi hijo mediano y su equipo. Es el inicio de la temporada de fútbol y tuvieron un torneo. Después del tercer partido se lesionó sin poder seguir jugando. Los primeros tres partidos los perdieron sin marcar un solo gol. Los últimos dos fueron más violentos todavía. Encajaron más goles y solamente en en los últimos minutos del último partido marcaron el único gol de todo el partido perdiendo al final 6:1. Ya antes del último partido estuvieron totalmente desmoralizados.

Hoy me toca entrenarlos. Nada más estoy los lunes porque siguen sin estar con un entrenador que esté con ellos tanto en los entrenamientos como en los partidos.

No tengo claro la situación a la que me voy a enfrentar hoy pero tengo claro que quiero rápidamente repasar lo sucedido de ayer. Quiero que entiendan una cosa porque ayer recibieron una de muchas lecciones que les dará la vida.

Las derrotas forman parte de la vida. No son evitables porque asumir riesgos conlleva a ganar o a perder. Todo eso es temporal. La vida es la suma de batallas ganadas y perdidas.

Ser perdedor no tiene nada que ver con ello. Ser perdedor es una decisión. Es pensar que la responsabilidad por la propia vida está en mano de terceros. Es pensar que uno no tiene la culpa por lo que está sucediendo que es la culpa de los padres, hermanos, amigos, profesores, etc.

Ser perdedor es no levantarse tras una derrota. Las derrotas y las victorias son temporales. Mañana ya no son relevantes. Forman parte del pasado. Lo que define tu destino es el hoy y ahora. Nada más.

Compartir